Anomia: El gélido abrazo del vacío posmoderno

El otro día tuve la oportunidad de compartir un debate con mis colegas, el Profesor Ignacio  Mayoral Narros y los doctores María Jose Molina García y Agustín Martínez Molina. En esta interesante mesa se planteaba el tema de la violencia juvenil desde tres perspectivas: La psicológica, la criminológica y la jurídico-penal.

La primera pregunta que se trató fue ¿Qué factores hacen a los jóvenes más violentos?  Una vez abierta la ronda de respuestas decidí plantear mi tesis con gran vehemencia y tesón: La frustración.  Entendemos esta como un mal endémico a las actuales sociedades post-industriales, en las que se exige a los jóvenes la obtención de unas metas socialmente aceptadas como positivas: un Smartphone, caras noches de fiesta con vicios también caros, una posición de superioridad en el grupo. Es decir, machos y hembras alfa tuneados con los últimos avances de la tecnología superficial.

Émile Durkheim ya lo sabía. En su estudio sobre los suicidios llega a una desasosegante conclusión que teoriza como “suicidio anómico”. La frustración llevada máximo apogeo, un estado de zozobra en el que el hombre se asoma al vacío, a la nada axiológica más gélida y voraz. En esta situación, propia de los momentos de bonanza y tranquilidad económica, nuestras necesidades más básicas están colmadas (alimentos, estudios, hogar, etc.) por lo que, al igual que hámsters en la fútil rueda del desasosiego, buscamos lo inalcanzable y cuando creemos obtenerlo lo desechamos al emprender la búsqueda de lo inalcanzable v2.0. ¡La carrera de la obsolescencia inmediata ha comenzado!

Esta teoría se desarrolla posteriormente por Robert Merton, para adaptarla a la realidad social de los EEUU. Se centra también en la frustración debido a  la inadecuación de los fines sociales óptimos y los medios consagrados para su obtención.  Hablando de ciertas respuestas adaptivas, en las que cabe destacar la que llama “innovación”. Es decir reinvención de los medios mencionados  o creación de otros alternativos. También Robert Agnew habla de frustración en su “Strain Theory” (Teoría de la Tensión) mencionando tres tipos de estímulos que pueden suponer un abocamiento al delito, siendo uno de ellos la tensión producida por la no obtención de lo socialmente positivo.

En definitiva, la tolerancia a la frustración es baja hoy en día, la nada  y el vacío nos abrazan en un acto de gélida sicalipsis, un escalofrío recorre nuestra espina en este estado de constante paroxismo. Y mientras la rueda gira y gira,  los príncipes y las princesas de barrio juegan a construir castillos en las nubes con los fragmentos de sus sueños rotos.

Debate

De izquierda a derecha: D. Ignacio Mayoral, D. Jorge R. Pérez, Dr. Agustín Martínez y Dra. Mª José Molina

En el debate mencionado se trató el tema de la delincuencia juvenil desde varios puntos de vista: Psicológico, criminológico y jurídico

Una de mis intervenciones

Las intervenciones del Profesor Mayoral Narros aproximaban al espectador la realidad jurídica de la delincuencia juvenil

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4 Comentarios | Leído 660 veces

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4 opiniones en “Anomia: El gélido abrazo del vacío posmoderno”

  1. Javier D-Terán dice:

    Profesor Ramiro:
    Mi mas sincera enhorabuena por este excelente artículo.
    Lo suscribo totalmente a la vez que busco la posibilidad de leer los autores que menciona.
    Javier D-Terán

    1. Estimado Javier,

      Primero de todo, muchas gracias por tus amables palabras.

      En segundo lugar, los autores mecnionados son esenciales en cualquier grado en Criminología. Es por ello, que su lectura resulta apasionante y accesible, aunque en muchos casos no han sido traducidos al español. Nos ayudan a reflexionar sobre la sociedad actual y el papel que el delito juega en ésta. Siendo, en muchos casos, una realidad inherente al tejido moral de la sociedad: Abarcable, manipulable, actuable pero nunca anulable.

      ¿Quizás cabría reflexionar: Cómo podemos aumentar la tolerancia a la frustración de nuestros jóvenes?

      Un saludo,

  2. felicitarle por su planteamiento ante la violencia de los jovenes y sus motivos, creo que la sociedad actual no enseña a los jovenes la forma de superar el no conseguir los objetivos, no les enseña muchas veces valores fundamentales en las personas. opino que en esta sociedad tambien favorecemos la busqueda de emociones fuertes y distintas de forma continua,lo que nos lleva a aceptar el todo vale ,seguramente por que tenemos las necesidades basicas cubiertas y tenemos tiempo para plantearnos otras cuestiones distintas a las necesidades basicas de la vida.
    La mejora de las conductas violentas en los jovenes deberia comenzar con un cambio en la mentalidad y valores de la sociedad en general desde mi punto de vista, esto quizas podria plantear una posible solucion a la cuestion planteada.

    1. Estimado Joubin,

      Muchas gracias por el anterior comentario.

      Sin duda se trata de una inquietud social, que debe ser planteada mediante políticas sociales de prevención. Estimo que la prevención primaria es necesaria; es decir, la relativa a la desmotivación o disuasión del infractor. Creo que se requieren programas de prevención social relativos a la reflexión axiológica, a la neutralización de los diferentes mensajes antipedagógicos que aquí actúan como los estímulos de Agnew.
      ¿Pero cuáles son los valores qué deben censurarse y cuáles los que no?: ¿No es acaso positivo el preocuparse por uno mismo y por su imagen?, ¿No es acaso positivo el preocuparse por las nuevas tecnologías y los avances de la ciencia?, ¿y la competitividad, no es la clave del mercado?

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