Criminología Cyborg II: Tecno-lírica (Virus) | Jorge Ramiro Pérez

Criminología Cyborg II: Tecno-lírica (Virus)

Profundidad sin superficie

Cosmos de simultaneidad

Opalescentes números binarios

Zozobra en ámbar digital

Alquimia: sortilegio silogístico

Estás en todos los momentos

Arqueólogo de la virtualidad

Dios almacenado en Dropbox

 

Eres una galaxia multimodal supersimétrica. Cada uno de nosotros somos pequeñas estrellas titilantes que radian luz caliente y tejen hilos de código desde los circuitos de la mente. Hay un fantasma dentro de  la máquina; lo invocaste al decir su nombre tres veces delante de un pantallazo azul.

Infección. El virus necesita sobrevivir, su consciencia matemática anhela auto-replicarse. Un organismo vivo que no está vivo, una ontología de diseño, un producto que es algo más que una cosa. El virus nace de la escritura de comandos, el deseo de una matriz de órdenes prefabricadas con dos imperativos: Existe y persiste. Inoculado en contenido pornográfico, el contagio se produce al tener sexo sin protección con la máquina. La mente, la carne y el artefacto se unen: una comunión celebrada en una topografía infinita e iridiscente. El paisaje no parece real, habitado por las carcasas huecas de nuestra existencia simbólica. Como  piel que mudamos, como sueños y memorias que sangramos y se coagulan al exponerse a la eternidad.

Bienvenido a este lugar de magia circense. Aquí la tristeza se reduce a su absoluta opuesta entidad: Un smiley. Vive siempre joven y siempre feliz, fotografía tus pies en la playa, deja que tus músculos se marquen bajo la luz cenital de un filtro de Instagram. Somos personajes en mundos hechos de geometría absurda, dibujados como cajas sobre cajas. Somos maniquíes de plástico y metal con rostros que bailan con selfies. Contempla el escaparate de esta prisión de neón en 140 caracteres.

Prosperaremos y cultivaremos, engendraremos elfos y personajes manga. Existimos tantas veces en tantos lugares que como un carnaval de espejos, duplicando miles de flashes fotográficos. En esta deidad que somos ahora, portamos cetros y Smartphones y en las Doce Tablets de la Ley se dibujan manzanas pecaminosas.

Y el virus sigue abriéndose paso, serpentino surca espirales de silicio. Creando zombies, destruyendo páginas y secuestrando ordenadores, robando doblones de juguete que se esconden en cofres ansiados por piratas.

1 Comentario | Leído 221 veces

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Una respuesta a “Criminología Cyborg II: Tecno-lírica (Virus)”

  1. Alma Jurado dice:

    Interesante y acertada composición la que has realizado Jorge. Esa es la realidad, y esa realidad es la que me da miedo. Esa galaxia multimodal supersimétrica que describes te abre puertas a vidas que te hubieran gustado y no has tenido, lo que puede llegar a hacer que te realices a nivel personal encontrando la felicidad en ese ciberespacio donde todo está permitido. Puedes ser tantos “tú” como vidas quieras vivir diferentes, pero, no nosotros, sino esas otras pequeñas estrellas titilantes que vengan detrás, pueden quedarse sólo en eso, en pequeñas estrellas de esa galaxia. Mi problema es que soy demasiado romántica del ser humano, de las sensaciones que me transmite mi mundo físico, que no necesariamente real, y me asusta, aunque reconozco que me encanta ese no saber, el hecho de que “mis pequeñas estrellas” no sepan distinguirse entre esas otras pequeñas estrellas y a su vez, entre sus múltiples “yo”.
    He de reconocer que es fascinante el hecho de que esa galaxia no tenga límites, en ningún sentido, salvo los que tu mismo te impongas, y eso es una ventaja con respecto a ese otro mundo, ya que en mi mundo, sí existen límites, de casi todo tipo. Tu galaxia es infinita, y mi mundo es redondo.
    Un saludo máquina.

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