Criminología Mediática: Malviviendo en el Chicago sevillano

 

Recientemente acabo de engancharme irremisiblemente a la serie web de Malviviendo (www.malviviendo.com). Un producto fresco y original, lleno de creatividad,  ideas novedosas y absolutamente libre sin adscribirse a ninguna corriente de pensamiento más que el humanismo más puramente etnográfico. Malviviendo está escrita y dirigida por David Sainz, autor independiente que demuestra que la ilusión, la creatividad y la pasión pueden poner en marcha un producto de tanta calidad alejado de grandes corporaciones mediático-capitalistas. Sin embargo la serie destaca esencialmente por su analítico y crítico espíritu social y su acertado diálogo criminológico.

Malviviendo narra la historia de un grupo de personajes que viven en el barrio sevillano ficticio de “Los Banderilleros” auténtico protagonista de la historia. Un Macondo de realismo sucio, de ventanas rotas, marginalidad y pobreza, hijo patrio del Chicago de los años 20 habitado por grupúsculos delictivos (prostitutas, drogodependientes, politoxicómanos, ladrones, etc.) con sus propias dinámicas y socio-tropismos.  Los protagonistas, siguiendo la tradición criminológica norteamericana son auténticos renegados, outsiders, trapicheros…. Retratados con un cariño y la simpatía de un autor que ama a sus personajes. Las motivaciones psico-sociales de éstos quedan presentes en cada episodio, siempre rodeados de droga, alcohol, miseria y desviación así como de un surrealismo bizarro e híper-dinámico. Encontramos exmilitares con muy mal genio viviendo en los jirones del tejido moral de una sociedad anómica, ladrones narcolépticos, filósofos cannábicos,  narco-traficantes de turbio pasado, etc. Al mismo tiempo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como representantes del control social establecen una relación simbiótica con el barrio y sus moradores, reflexionando sobre las ramificaciones del fenómeno delincuencial.  Debo destacar dos capítulos ejemplares como serían “Callejosos” (parodia de los realities de vocación social y documental) y “Patrulleros” (ácida crítica a los valores subculturales policiales y la criminalización a través de los medios)

Del mismo autor y con similares sensibilidades debo también alabar la película “Obra 67” extraño cruce de géneros que tanto podríamos definir como un film quinqui de Ken Loach escrito por Tarantino y barnizado por Palahniuk. En la película encontramos tres lecturas sobre la delincuencia asombrosamente adecuadas:

1)      Un exdelincuente de carrera español y mediático que se enfrenta al fallo endémico del sistema judicial y plantea una continua reflexión sobre el valor de la reinserción y la reincidencia.

2)      Dos aspirantes a ladrones improvisados que ofrecen, en un diálogo de pura fenomenología criminal, reflexiones situacionales y oportunistas sobre los delitos socioeconómicos y las motivaciones delincuenciales.

3)      Un “artista” (no voy a “spoilear” nada) que sirve como reflejo de la delincuencia psicopatológica y el abocamiento a la maldad como resultado de la nada posmoderna.

En definitiva, ambas obras nos demuestran cómo es posible hacer entretenimiento criminológico de manera inteligente y ofrecer particulares cosmovisiones al gran público sin forzar en el espectador un discurso social determinado. Es interesante también observar como hay autores que desde el humor y la ironía más ácida son capaces de acercarse a la subjetividad del sufrimiento y alejarse de la cómoda y maniquea visión de la familia, los roles y los valores que se nos ofrece desde los medios de comunicación.

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