El barroco martirio romano de los psicópatas españoles

Hace ya varios meses publiqué una entrada sobre Crímenes Exquisitos, el thriller apasionante y riguroso de Vicente Garrido Genovés y Nieves Abarca. Un soplo de aire fresco en el panorama literario español, que utilizaba fórmulas de la novela negra más clásica, haciéndolas algo nuestro, atreviéndose a convertir España en el escenario de una perversa y originalísima novela policial.

Pues bien, por fin he podido leer la segunda parte, Martyrium. Deseaba poder disfrutar de nuevas aventuras de la aguerrida (pero frágil) inspectora del CNP Valentina Negro, y el criminólogo de triste y tierno carisma Javier Sanjuán. Una vez leído  (devorado) el libro, me veo obligado a hacer una reseña, ya que se trata de algo completamente distinto, que utiliza situaciones y personajes ya establecidas y les da un giro completamente diferente.

La trama: Valentina Negro debe viajar a Roma en misión extraoficial para liberar a la hija de una antigua amiga suya que ha sido secuestrada, desde el momento en que Valentina abandona su férreo código de conducta y los principios del artículo 5 LOFCS, sabemos que las cosas se van a poner sucias. Cierto es, pues Valentina deberá enfrentarse a situaciones límites e interactuar de manera abierta con personajes de inquietante amoralidad. Por otra parte, el destino caprichoso trae a Javier Sanjuán a Roma para investigar unos asesinatos cometidos por un asesino apodado por la prensa “Il Mostro”. La idea de separar a Valentina y Sanjuán es excelente, ya que permite interesantes cambios de perspectivas y genera varias sub-tramas que se unen, se separan y se dedican a vacilarnos como si fuéramos juguetes en manos de los autores que ríen de manera burlona.  Se trata de un libro más corto y compacto, dado que ya no es necesario establecer la personalidad de los personajes principales, ni su relación pasada .Los autores, de este modo,  pueden pasarlo en grande creando otros muchos personajes.  Además, se desarrollan tramas del primer libro, crean nuevas que parten de estas y apuntan a otras muchas futuras.

El tono: Absolutamente diferente a Crímenes Exquisitos, si el primero era un thriller de investigación en toda regla, en el que los investigadores llevaban todo el peso de la trama. En este caso, los personajes principales se “sumergen” en la trama, en el horror, son absorbidos por una espiral grotesca y asfixiante.  La historia mezcla de manera elegante secuencias de realismo policial (con acertadas referencias a autores, métodos de investigación y perfilación, etc.) y procesal (tenemos hasta una sub-trama legal/judicial que me hubiera encantado ver más desarrollada) con escenas y texturas de pesadilla barroca. El tono carnavalesco y oscuro del libro llega a su apogeo con la representación de los crímenes de “Il Mostro” en Roma, la manera de describir los lugares, la mente del asesino y su martirio, sus ademanes de villano folletinesco son escalofriantes. Escenas surgidas de una pesadilla veraniega, después de haber comido fabada en Alicante.  El libro trascurre en criptas (reales y metafóricas), iglesias, rodeado de santos e imágenes sacras y esculturas que nos observan con sus fríos ojos pétreos, el arte (y su relación con el delito) vuelve a convertirse en motor de la trama. Junto a esto, la manera de escribir y describir nos permite vivir en Roma durante unos días, de sentir la desesperación de los personajes en primera persona.

La desviación: Es aquí donde el talento de los escritores queda patente, su conocimiento de la mente criminal les permite hacernos comprender los anhelos de los diferentes personajes. Amorales, inmorales, asesinos, sicarios, proxenetas, depravados, beatos,  etc. Los autores los comprenden y nos permiten disfrutar de su psiquismo, abriendo sus anhelos pútridos de manera descarada. Podríamos decir que casi todos los personajes del libro tienen un alto nivel de psicopatía, y los autores se permiten criticar el mundo de los negocios, del derecho y del crimen organizado.  El tono sexual del libro es también muy alto, ya que muchos de los personajes se mueven por pulsiones psico-sexuales irrefrenables que les someten, les frustran o les asfixian. Destaca un sicario chantajista que establece una relación erotomaníaca con su chantajeada a la que veja y humilla de manera grotesca sin poner la mano encima, o la mujer aburrida que encuentra en el crimen, el mercado negro y el sexo desviado algo de aliciente para su vida gris, el párroco presa del deseo, etc… Aunque, también se atisba esperanza en las acciones redentoras de algunos personajes y la determinación de los protagonistas

En definitiva, un libro apasionante que se lee de un tirón. Una continuación de Crímenes Exquisitos que ha optado por ofrecer algo distinto y no ahogarse de manera auto-indulgente en el éxito de la primera parte. Un estudio sobre la psicopatía y la desviación que puede tener excelentes usos docentes a modo de método del caso y estudio de personajes. Un discurso descorazonador y cínico sobre la sociedad actual en la que objetificamos a los seres humanos y el éxito, el poder y el dinero son sinónimos de destrucción y deshumanización. Y además es producto patrio, marca España: Garrido y Abarca, damas y caballeros, no Garrifelson y Albrakta

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