El Criminólogo y el Emprendimiento Social

Uno de los valores que trata de enfatizar la universidad Europea de Madrid, es el de la Responsabilidad Social. En concreto, la Facultad de Ciencias Sociales cuanta con una oficina o centro de Responsabilidad Social que trata de configurar un currículo sostenible, así como acercar la realidad social al alumno (entre muchas otras cosas). Muchos de los compañeros que trabajamos en ese centro/oficina/área somos docentes en el Grado en Criminología, al fin y al cabo el alumno en Criminología se acerca a una realidad donde prima la desestructuración social, la marginalidad, la desviación y el delito.

Además, junto al valor relativo a la Responsabilidad Social también se trata de promover el emprendimiento, es decir, empoderar al alumno y cultivar en el una serie de competencias o valores que le empujen a la creación de su propia empresa, a ser el artífice y arquitecto de su propio destino. Existe, sin embargo, una desconocida intersección en la que confluyen la Responsabilidad Social y el Emprendimiento: El Emprendimiento Social. Los emprendedores sociales son profesionales dotados de una gran fibra social que tratan de elaborar y construir proyectos que además de influir en sectores de la sociedad de forma positiva, resulten rentables sin tener única y exclusivamente criterios de mero beneficio monetario en mente.

En la siguiente entrada (publicada originalmene en mi antiguo Blog docente: The Watchmen el 23 de Enero de 2011) reflexiono sobre el emprendimiento Social en esta nuestra ciencia:

Como Profesor del Grado en Criminología, entiendo la necesidad de fomentar el emprendimiento social entre los alumnos. Mi disciplina es una ciencia ecléctica que bebe mayoritariamente de las fuentes del Derecho y la Sociología, a la hora de acercarse al fenómeno del crimen, bien sea para su estudio o para la creación de Políticas que traten de prevenir éste o resocializar al delincuente. Es por ello, que entiendo la necesidad de fomentar, más que el mero emprendimiento en sí, los valores inherentes a éste desde varios puntos de vista:

1.- Personas con riesgo de exclusión social:

Una de las salidas profesionales del criminólogo (debe tenerse en consideración que profesionalmente no existe la figura del criminólogo “ad hoc” sino que se trata normalmente de un conocimiento o formación adyacente) suele ser la Administración Pública (Centros Penitenciarios, normalmente) donde entran en contacto con personas en grave riesgo de exclusión social, con una problemática muy compleja. Es imprescindible que los alumnos hayan adquirido unas herramientas interpersonales exquisitas y una profunda fibra social, aquí entiendo más pertinente la transmisión de valores al alumno. De este modo se les permitirá trabajar con reclusos, exreclusos, etc. Para que les doten de un grado de empoderamiento robusto y eficaz a la hora de afrontar su reinserción social. Por otra parte, la creciente privatización de las prisiones a nivel mundial (con el consiguiente barniz de gerencialismo inherente a las iniciativas público-privadas) puede encajar perfectamente con los criterios de gestión de negocio más sociales  que promueve el emprendimiento objeto de este estudio.

Junto a esto, muchos de los alumnos pueden optar por trabajar cerca de trabajadores sociales y con colectivos como menores delincuentes, drogo-dependientes, víctimas de todo tipo de abusos, extranjeros victimizados o criminales, personas con discapacidad o enfermedades mentales, etc. Lo que hace necesario que puedan poner en marcha iniciativas alejadas del paternalismo público y estatal que casan perfectamente con este tipo de emprendimiento.  También pueden optar por realizar estudios que impliquen una inmersión más íntima y profunda en esos ámbitos a través de la etnografía, la entrevista, la historia vital, etc.

Para fomentar esto, veo necesario el acercamiento a las realidades sociales (charlas, proyecciones, lecturas, películas, prácticas profesionales…) que acerquen al criminólogo a un mundo etiquetado de sórdido o simplemente manipulado por el sensacionalismo mediático.

2.- Fuerzas y Cuerpos de Seguridad:

No solamente del Estado, sino también la Seguridad Privada. Muchos alumnos optan por opositar a la escala ejecutiva de la Policía Nacional o buscan crear sus empresas de Seguridad Privada. Pues bien, es cierto que la formación interna dela Policía es muy rica en temas sociales y cada vez ahonda más en violencia de género, etc. Aquí es difícil que el alumno pueda dedicarse al emprendimiento ya que se trata de un mundo jerarquizado y regulado, sin embargo es importante ir transmitiendo unos pre-valores o competencias que vayan dotando al alumno de una fuerte carcasa social incapaz de ceder ante el estrés o la presión de enfrentarse diariamente a una cara más oscura de nuestro País. Además, cada día se trata de crear una Policía más humana, más centrada en la comunidad (al estilo Británico) que es regulada por criterios de Calidad y Gestión de Procesos. Esta búsqueda de la calidad se realiza también a nivel internacional a través de reuniones o foros organizados por asociaciones policiales internacionales en la búsqueda de códigos de conducta unitarios, reales y aplicables. El alumno que sea capaz de aplicar emprendimiento a la hora de gestionar esas relaciones internacionales tendrá una carrera futura próspera y satisfactoria.

Finalmente, la Seguridad Privada ofrece un campo rico y fértil a la hora de nutrirse de los criterios comentados, por ejemplo Seguridad en zonas más desfavorecidas, empresas de seguridad que se dediquen a empoderar a los propios clientes para gestionar su propia seguridad, etc.

Para fomentar esto, es necesaria una formación más detallada en emprendimiento social, especialmente para aquellos que quieran crear sus propias empresas.

3.- Abogacía:

El Criminólogo puede convertirse, si compagina sus estudios con los de Derecho, en un excelente Abogado penalista. Su visión del delito es más amplia y multi-disciplinar que la del simple abogado. Es más capaz de entender al delincuente y su esfera,  puesto que trata de huir del dogmatismo radical y abstracto del Derecho y comprender al infractor como una suma de factores u oportunidades.  Es aquí donde también puede entrar en juego el emprendimiento social, de una manera parecida a la de la seguridad Privada. ¿Qué tal resultaría empoderar al cliente para que sea capaz de llevar su propia defensa? ¿Y el hacer una defensa integral que implique también ayuda psicológica, desintoxicación etc…?

Es necesario poner en contacto al Abogado-Criminólogo con una red de profesionales dispuesto a colaborar en varias de las parcelas mencionadas anteriormente.

Concluyendo, dado que la criminología abarca muchos sectores, saberes, disciplinas y salidas todas ellas relacionadas con una problemática social, es necesario que en la base formativa de todo estudiante existan una serie de valores estructurales capaces de cristalizar en el momento en que este se sumerja en la profesión. Se deberá entender que todo criminólogo, en el momento en que exista esta figura como un ente autónomo, ha adquirido unas competencias radicales muy específicas y relacionadas con su profesión

Además, desde un punto de vista instrumental, es necesario que tenga una fuerte capacidad de empoderamiento y gestión a la hora de establecer su propio negocio, ya que normalmente estos repercuten en la sociedad desde la esfera de la seguridad o la legalidad.

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