Gladiadores de lo perverso en Morbovisión | Jorge Ramiro Pérez

Gladiadores de lo perverso en Morbovisión

Intuyo que ninguno de mis lectores es ajeno a la repulsa y preocupación que me produce la televisión. Ese lugar en el que el morbo convive con la más descarada superficialidad para desnutrir nuestras almas y robarnos nuestros sueños.  Una muerte dulce y silenciosa, mientras el aparato ilumina nuestros salones con su catódico reflejo, a modo de escena de Poltergeist. Acariciándonos suavemente con su fulgor, derrumbando la arquitectura de nuestra personalidad. Y en las madrugadas, el silencio inquieto de una carta de ajuste marcada a fuego en nuestras almas.

Pues bien, existe un momento en el que mi preocupación por la televisión alcanza niveles conspiranoicos, no me refiero ya a los reality-shows casposos que tanto éxito tienen hoy en día entre nuestros jóvenes y a los que dediqué ya una entrada, sino a los crímenes atroces y su tratamiento televisivo.

Es tradición española construir sobre los asesinatos incomprensibles, grotescos y fuera de lo común (Vgr. Bretón, Caso Asunta, etc.) todo un entramado mediático viscoso e inexpugnable. Horas de tinta e imagen sobre el mismo suceso, opinión, tertulia, debate, etc. Todos opinan y todos tienen Derecho a saber. España se convierte en una experta en Derecho Penal, en Política Criminal, en Criminología… Las tascas de patatas bravas, las peluquerías y los ascensores convertidos en un ágora en la que se ventilan las inquietudes demoniaco-antropológicas de este Ello colectivo. Imágenes que se repiten hasta la saciedad, un bucle de desinformación en el que las no-noticias cotidianas nos acompañan con rancio retrogusto populista: El imputado del caso tal camina por la calle, la presunta asesina de tal comprando en un súper-mercado… ¡Jamás lo habitual fue algo tan extraordinario! Todos sabemos que personas capaces de hechos tan monstruosos no  compran en supermercados ni caminan por las calles, tal es su otrificación.

Juicios paralelos, sentencias colectivas, jurados populares, catarsis punitiva. Las vidas de los culpables nos pertenecen, sus destinos escritos en sangre por culpa de sus atrocidades y de nuestro mandato. Mientras tanto, las víctimas, convertidas en la más pura metáfora de nuestra fragilidad no encuentran justicia ni descanso, su inocencia corrompida ad eternum. Los estudiosos de lo extraño copan horas y horas de exposición popularizando términos arcanos como psicopatía, licantropía o esquizofrenia.

Con esta entrada lo único que busco es un poco de reflexión, del mismo modo una llamada de atención a los criminólogos para que reclamen su  merecido lugar en la sociedad y en los medios. Pero también recordar a los medios la gran responsabilidad que tienen para/con la sociedad.

4 Comentarios | Leído 263 veces

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4 Respuestas a “Gladiadores de lo perverso en Morbovisión”

  1. Mireia dice:

    Estoy completamente de acuerdo contigo, ya no se necesita, no digo ya una carrera (criminología, derecho, forense…), sino dos dedos de frente para opinar sobre estos casos sin la información ni las cualidades necesarias para analizar los hechos. No entiendo qué están haciendo, ¿pretenden inculcar sus pensamientos morbosos y conclusiones sin base al rebaño, para que este mismo pueda opinar, inventar o juzgar sobre lo poco que saben y que esto se convierta en el opio del pueblo? ¿Antes por supuesto, de dejar si quiera que la justicia actúe? He visto algunos de estos debates y estoy contigo, qué mal está haciendo la “caja tonta” a la sociedad.

  2. Antoni dice:

    Totalmente de acuerdo contigo Jorge.

    Cuando “veo” este tipo de programas, los cuales no tienen la más mínima delicadeza ni vergüenza en tratar temas tan dolorosos, sobre todo para las víctimas inocentes de estos sucesos, sencillamente me hierve la sangre y me asalta la siguiente pregunta ¿Qué tipo de gente puede ver estos programas? Esto es realmente lo que me preocupa, no el programa o programas en sí, ya que si no tuvieran audiencia, desaparecerían, lo preocupante es que cada día aparecen realitis nuevos, eso quiere decir que el botín es suculento y el nivel de audiencia muy elevado. Hacer un programa de televisión cuesta muchísimo dinero y las cadenas están para ganar y cuanto más mejor, sin ningún tipo escrúpulos. Por lo tanto la explicación es muy clara, la sociedad demanda este tipo de programas, de ahí, que vayas donde vayas se repiten los mismos comentarios, las mismas estupideces, la gente de la calle habla de leyes, de condenas, de asesinatos, de autopsias, juzga, condena, etc… Eso sí, sin ningún rigor ni coherencia ¡Cómo van a tenerla viendo esos programas!

    Nos encontramos en la era de la información ¿no? Pues, en lugar de aprovechar lo bueno que tiene que es mucho, parece como si estuviéramos empeñados en aprovechar solo lo malo, ¿será porque es lo que da más dinero? Tal vez.

    ¿De quién es la culpa? No sé, pero lo que está claro es que hay mas de un culpable.

    Mientras esto no cambie cada día aumentara el número de IGNORANTES en nuestro país, entre otras cosas, debido a esa información perversa y maligna de la que sacan provecho todos estos programas y sus personajillos ignorantes y en muchas ocasiones mal intencionados.

  3. Pedro dice:

    Buenas noches

    Supongo que, sin ánimo de sorprender a nadie, tenemos que reconocer que, aún llevando unos pares de miles de años en nuestra carrera evolutiva, el ser humano continúa disfrutando de la desgracia ajena. Tenemos ese sentimiento morboso que nos lleva a profundizar en las carencias, las dolencias y la desdicha de los demás. Gracias a ello, apagamos la luz y nos damos la vuelta cubriéndonos con la sábana animándonos a nosotros mismos “qué bien estoy yo!”.

    Al fin y al cabo, de los hechos que comentáis que se pueden visionar tranquilamente desde el sofá de casa, con unas golosinas, ilustrados por imágenes grotescas o comentarios fríos y carentes de toda sensibilidad, no se diferencian en tanto de aquellas escenas ante las que se reunían miles de personas presididas por su emperador, que se deleitaba con vino endulzado con virutas de plomo y algo de fruta para pasar la tarde, mientras disponía de la vida de cristianos, gladiadores, esclavos y demás, siendo animado y vitoreado por el público enfebrecido -ansioso de presenciar escenas repletas de sangre, sufrimiento y muerte- para que bajase el pulgar hacia el mismísimo suelo.

    Aún así, no seamos fatalistas…por mucha audiencia que logren reunir esos programas televisivos, únicamente representa a una parte de la sociedad. No olvidemos que somos muchos los que optamos por otras formas de entretenimiento y el televisor a pasado a ser una herramienta de “visionado de películas”(sobretodo de Disney…). De hecho, cuando hablamos de un 15% de share, ¿a qué nos refererimos? ¿a un millón de personas?….bueno, igual es mucho aún…

    Saludos

    Pedro

  4. Pobre gente, quien se estremece y horroriza con los crímenes y sucesos del momento. Seguro que un sentimiento profundo de horror y piedad anima sus mentes, una tristeza profunda, deseos de que algo malo que ocurrió, no debiera haber ocurrido.
    Pero en un plano mas superficial, se está provocando el morbo, la catártsis, el “yo estoy fuera de estos horrores”, como tu dices.
    Esta provocación es un aspecto mas de la victimización colectiva que produce el delito.
    Y por ello estos temas debieran ser tratados bajo un prisma de prevención terciaria, es decir, una vez cometido el delito, deberíamos tratar de paliar sus efectos.
    Salu2.
    MC

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