Mi vida en Huddersfield: De docentes y Erasmus en la West Yorkshire | Jorge Ramiro Pérez

Mi vida en Huddersfield: De docentes y Erasmus en la West Yorkshire

Si estáis esperando que comience este relato con una metáfora tan manida y auto-complaciente como llegué a Huddersfield con una maleta cargada de sueños e ilusiones, permite que os diga que estáis muy equivocados. Llegué a Huddersfield con cinco quilos de sobrepeso (no en mis carnes, obviamente) y tras un viaje en tren de hora y media desde Liverpool. Cuando bajé del tren, en el que fue un caluroso día de mediados de Septiembre en Madrid; los cielos se abrieron sobre mí, dejando caer un inclemente embate de furiosa lluvia norteña.  Mas esta no es una historia sobre el hombre contra el tiempo, sino una reflexión sobre los valores esenciales de la docencia actual, y en especial del poder de la internacionalidad. 

Huddersfield es una gran municipalidad de la llamada West Yorkshire, al norte de Inglaterra. Cerca de Manchester, Leeds y York.  Un pueblo cuya vida gira entorno a la gran University of Huddersfield, y que goza de una vibrante vida Universitaria. Sus habitantes, son en la mayor parte, estudiantes de más de 130 nacionalidades cursando estudios de grado o postgrado. Siendo uno de los estudios más populares (tal y como ocurre en la mayoría de Inglaterra) los de Criminología, una joven ciencia que aglutina saberes jurídicos, sociológicos y políticos con la finalidad de entender el fenómeno criminal, acercándose a este y sus actores de manera sistemática y empírica.

Mi labor esencial, bajo los auspicios del recientemente firmado programa de intercambio ERASMUS , es la de impartir el curso de Criminalización: Delito, Derecho y Sociedad. Un estudio de los diferentes procesos (legales, sociales y políticos) de adscripción de identidades criminales. Este curso, diseñado en su totalidad por la coordinadora de Criminología (la Dra Carla Leigh Reeves), llega a mis manos estructura de una manera elegante y precisa, sin embargo, se me dota de absoluta libertad para desarrollar contenidos, seleccionar lecturas, escribir apuntes e impartir contenidos. Debo indicar que en el Reino Unido el sistema Bolonia (EEES) no está implantado todavía; a pesar de ello, la estructura del curso (y en general del programa) es profundamente boloñesa, pues cada semana se divide en dos horas de clases y dos horas de talleras en los que los alumnos desarrollan todo tipo de técnicas de aprendizaje autónomo. De este modo, se fomenta la responsabilidad del alumno al exigirle que realice lecturas previas,  estudio en grupos, preparación de presentaciones, etc. Lo que entronca con mi manera frenética e interactiva de enseñar.  Además, el emblema de la Universidad no es otro que Inspiring tomorrow’s professionals.  Las similitudes con nuestra orientación esencialmente práctica hacen de la Universidad de Huddersfield una hermana filosófica de la UEM, alejada de otras Universidades británicas ancladas en cierto arcaísmo teorético y abstracto.

Mi grupo está formado por unos noventa alumnos, un intrincado tapiz de diferentes culturas, etnias y religiones (Sikh, musulmanes, etc.) lo que hace la experiencia internacional mucho más rica y multifacética. Todos estos alumnos serán en el futuro miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, trabajadores del sistema penal y oficiales de condicional (probation officers), fiscales, abogados penalistas, investigadores o trabajadores sociales.  Además de lo anterior, he recibido otras encomiendas tales como sustituir a una docente de Criminología en el Grado de Estudios Psicológicos en el Campus de Oldham (un pueblo más pequeño perteneciente a Manchester); en mis grupos de primer y tercer año cuento también con bastantes alumnos pertenecientes al perfil mature students (nuestros HCAP, alumnos con cargas familiares y laborales cuya  tenacidad resulta refrescante) lo cual permite acercarse a estos de estudios de manera muy diferente. Reconozco que Oldham no es tan agradable como Huddersfield, tal vez por ser más pequeño, pero el viaje de una hora y media en autobús merece la pena recorriendo sinuosas carreteras, rodeados por parajes de un verde infinito, de ganado y demás bucolismo,  y en ocasiones envueltos en una niebla grisácea y densa  que parece haber desdibujado la realidad por completo.

Finalmente, una de las laborales más gratificante para mi es la de perfilar los límites de nuestro acuerdo ERASMUS. Habiendo pasado gran parte de mi vida profesional y académica en el Reino Unido (Edimburgo, Escocia) soy consciente del poder definitivo y definitorio de exponerse a un entorno multi-nacional, una experiencia, que deseo, cambie la vida de mis alumnos del mismo modo que cambió la mía convirtiéndome de manera irremisible en quien soy ahora. Una experiencia que puede enseñarnos a descubrir el pequeño lugar que ocupamos en el gran esquema de las cosas, seres ínfimos abocados a una existencia finita en un universo enorme, implacablemente gigantesco. Conocer a los otros, los que no somos nosotros, nos permite valorar todo lo que dejamos atrás y entender la necesidad de descubrir, de reír, de vivir… Nos enseña que la vida exige de nosotros una pasión ignita, una fiebre por mejorar, por caminar, por descubrir… Y, por más que haya dicho ínfimos, soy un humanista convencido ya que creo que todos mis alumnos tienen la capacidad de brillar con la fuerza de mil soles, de alcanzar un potencial insólito.

El ERASMUS firmado con la Universidad de Huddersfield permitirá a estudiantes de Ciencias Biomédicas y Ciencias de la Salud, de Criminología y de Relaciones Internacionales estudiar un semestre en esta Universidad.  Para ello es necesario encontrar similitudes y forjar itinerarios, pero también encender la mencionada llama por descubrir y por viajar. He dado charlas a estudiantes de enfermería sobre lo maravilloso de vivir en Madrid, he grabado videos con mis estudiantes en los que os pedimos que pidáis una plaza, que os atreváis a conocerlos; la inocencia con la que lo piden resulta embriagadora en estos tiempos de lo superficial y lo plástico. Esta misma semana, dos de mis estudiantes de Madrid, Enrique y Mario: extrovertidos irredentos, han decidido visitar Huddersfield puesto que quieren conocer de antemano la ciudad y la Universidad y así pedir una plaza en el Programa. Su ilusión supone un triunfo, y el detallado informe que hagan a sus compañeros supondrá el pistoletazo de salida de este intercambio.

¿Pero qué pueden hacer mis alumnos en Huddersfield?, primero de todo estudiar, vivir y hablar en otro idioma. Después hacer amigos y conocer gente, el pueblo de Huddersfield tiene una oferta de ocio muy interesante para estudiante (bares, discotecas, cines), está bien comunicado con todas las ciudades clave del Reino Unido (Edimburgo, Londres, York, Leeds, Manchester, Sheffield, etc.), y tiene una buena oferta deportiva (Huddersfield es la cuna del rugby, sin ir más lejos). Yo mismo me he dedicado a viajar por Albión casi todos los fines de semana,  soy un socio del Huddersfield Sports Center (que cuenta con piscina, rocódromo, un gimnasio muy apañado con clases de boxeo y muchas cosas más) y de la biblioteca municipal. Cuando analizo todo lo que estamos haciendo con esta Universidad, entiendo que el término “acuerdo ERASMUS de intercambio de alumnos y personal docente” resulta demasiado pequeño y constreñido; prefiero hablar de hermanamiento, de sinergia, de sincronía y de simetría.

Y así (con la anterior paranomasia como broche de oro) acaba este relato, artículo o llamamiento. Pero no puedo despedirme sin antes dar las gracias a la UEM por permitirme ser partícipe y artífice de esta experiencia sin par, a la Facultad de Ciencias Sociales y las de Ciencias de la Salud y Ciencias Biomédicas que tanto han trabajado para que esto funcione y yo pueda estar allí,  a mis compañeros de Huddersfield que me han acogido como un docente más sumergiéndome en su frenesí, y no como un mero curioso invitado. Ahora en el piso tercero del Ramsden Building existe un despacho, en el que con una extravagante falta de ortografía, aparece mi nombre. ¿Quién quiere visitarlo?

La Universidad de Huddersfield

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Nota del Autor: Una versión resumida de este artículo apareció publicada en la revista interna de la UEM “Conecta2″, número 12 de Enero 2012 bajo la rúbrica “Mi vida en Huddersfield”

2 Comentarios | Leído 725 veces

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2 Respuestas a “Mi vida en Huddersfield: De docentes y Erasmus en la West Yorkshire”

  1. JMA dice:

    Lo ha conseguido, quien lea el texto tendrá ganas de viajar y de ir a la susodicha universidad, que entusiasmo!

    • Estimado JMA,
      ¡Gracias por tus amables palabras!

      Hace tiempo que descubrí que las palabras que provienen del amor tienen mucha más fuerza y poder que las que manan del odio. Para mi fue una experiencia riquísima, siempre pensando en mis alumnos con mucha ilusión :-)

      Un saludo,

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