Modernidad Líquida en Gandía: Lazos sociales dañados en la TV | Jorge Ramiro Pérez

Modernidad Líquida en Gandía: Lazos sociales dañados en la TV

Debo reconocer que Zygmunt Bauman es uno de los grandes pensadores de la era actual, una de las pocas personas que ha sido capaz de presentar en un elegantísimo discurso el horror en el que nos vemos inmersos día tras día. Todo es líquido, nada permanece. El amor se convierte en insustancial y pasajero, un producto de usar y tirar. Nuestros vínculos personales y sociales  ya no se forjan con el cemento de la empatía, sino con desgastado velcro. Nuestras relaciones, nuestras aspiraciones, lo importante y lo banal fluyen rápidamente como un río llegando al mar de la obsolescencia, en cuyas simas aberrantes moran las criaturas abisales del vacío posmoderno.  

La Modernidad Líquida es la época de lo inmediato e instantáneo, de lo twitter (ontología en 140 caracteres), pero también es la época del continente, la dictadura de lo plástico y lo formal, la tiranía de la estética. Y como su funesto adalid se alza la Televisión, el circo de la fama instantánea y la anti-profundidad. Y es en esta alquimia decadente en la que surgen productos como “Gandía Shore”, “Mujeres, Hombres y Viceversa”, “Gran Hermano” y otros realities varios  etc… Como mis fieles lectores saben, no veo la TV pero conozco estos programas porque estoy expuesto diariamente a estudiantes universitarios de edades variadas, tengo una cuenta twitter y leo la prensa religiosamente. Tanto es así, que he decidido incorporar declaraciones de los protagonistas de estos programas a las asignaturas de Criminología para abrir debate o realizar exámenes orales, obligando a los alumnos a relacionarlos con las teorías de la anomia, la Strain Theory de Robert Agnew, etc.

Se trata de programas que transmiten un mensaje muy claro y de fuerte calado entre los jóvenes: Solamente importa la belleza, solo  importa la fama, la televisión no es el medio sino la meta, la diversión y la nada son el destino final, nada importa más que yo. El cuerpo no es por ello el hermano del alma, sino el hijo único caprichoso de esta modernidad líquida al que debemos consentir todo así como el instrumento de nuestra ascensión.  Es por ello que los valores quedan completamente de lado y la empatía sustituida por la mera simpatía: La honestidad, el esfuerzo, la lucha, el reconocimiento del otro son innecesarios frente al mensaje que transmite la televisión ofertando fama extrema e inmediata, acompañada de un doloroso olvido… Todo es líquido, nada permanece.

Los vínculos sociales que promulga Travis Hirschi referentes al apego, la involucración, etc. Son aquellos lazos forjados con las personas cercanas, las instituciones o los valores incardinados en las instituciones y las costumbres que protegen al individuo de la delincuencia (pues teme dañarlos y menoscabarlos), cuanto más débiles  sean estos lazos, y cuanto más frágil sea el tejido moral del que están fabricados, mayor posibilidad de abocamiento delictual. Todos los programas anteriores sacralizan lo inmediato y lo vacuo, ofreciendo a modo de ejemplo una visión del amor y el apego superficial y carente de entidad.

¿Pero y qué ocurre con las Teorías de Robert Agnew (Strain Theory)? Aquellas que promulgan que el individuo se ve abocado a la criminalidad por la imposibilidad de tolerar tres estímulos o tensiones: La no obtención de lo positivo, la pérdida (o el miedo a la pérdida) de lo positivo y los estímulos tóxicos.  ¿Acoso esos programas no generar un alto nivel de frustración entre los jóvenes? No todos tienen derecho ser tan guapos, tan famosos y tan resplandecientes como sus ídolos televisivos del momento.  Por no hablar de algunos estímulos tóxicos como la violencia que pueden  transmitir, el abuso de alcohol o actitudes de corte misógino.

En definitiva, la potencialidad criminógena de este tipo de programas es alta ya que potencian la frustración de nuestros jóvenes y debilitan los lazos sociales que pueden alejarnos de la criminalidad. Es hora de que la televisión asuma su responsabilidad y decida realizar prevención primaria a través de la educación en valores y la reordenación axiológica.  Es hora de ofrecer una visión de la realidad en la que no prime única y exclusivamente lo perenne y lo líquido, sino lo sólido y lo permanente. ¡Es hora de que todos creemos la televisión sólida… Aunque sea por el bien de nuestros jóvenes!  

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4 Respuestas a “Modernidad Líquida en Gandía: Lazos sociales dañados en la TV”

  1. Vito dice:

    Es Muy interesante todo, y como lo expresa Z. Bauman. Hemos tenido la oportunidad de entrar en los conceptos en la asignatura de “Sociología de la desviación”

  2. Vito dice:

    Es Muy interesante todo, y como lo expresa Z. Bauman. Hemos tenido la oportunidad de entrar en los conceptos en la asignatura de “Sociología de la desviación” y gracias a eso hoy puedo opinar en tu blog por primera vez con un poco de criterio, como nos solicitaste en tal caso.
    En mi opinión, debemos tener en cuenta que aunque el autor cuenta con toda una amplia experiencia vital, y sus argumentos van mucho más allá del tipo “La juventud cada vez va a peor”, en sus libros se nota algo de subjetividad propia de una persona que ha vivido su contexto y no todo lo científico que podría llegar a ser (la riqueza de autores que cita es excepcional, sin embargo). Por decirlo rápido y mal, mi abuela piensa igual que el señor Bauman.
    En mi opinión, la ruptura de lo solido es la ruptura de los sistemas de control, que desde las costumbres, la educación y la religión se han impuesto. Es necesario pasar por una etapa vacía y sin sentido, impulsiva, descontrolada, para que un día la sociedad aprenda a valorar las oportunidades que ofrece este nuevo tipo de sociedad “liquida”. Donde unos ven problemas, nosotros debemos ver oportunidades.
    Enhorabuena por tu blog!

    • Vito,
      Gracias por tan interesante comeentario.
      La idea de que Bauman “haya vivido su tiempo” creo que le aporta una mayor cosmovisión.
      A pesar de eso, tal vez tengas razón, tal vez esta voraz nada sea necesaria para dncontrar algo de contenido

  3. Javi Lou dice:

    La verdad es que es muy preocupante la situación que está tomando este momento, las personas en proceso de aprendizaje se desbordan porque no hay nadie que les indique por donde tienen que ir, la formación moral de cada individuo se basa en el ensayo y el error para, finalmente, interiorizar las formas que consiguen aportarle sus intereses.

    Se podría pensar que la pirámide de Maslow está presente cada día porque, como bien dice el autor, “nada importa más que el yo”, y gran parte de culpa la tiene la educación social que recibimos, estamos inmersos en una sociedad adolescente que, por lo tanto, propugna un comportamiento adolescente.

    Mucho de esto viene por la globalización, la sociedad se está comportando como el muchacho de 20 años que llega nuevo a un puesto de trabajo, donde no sabe muy bien como relacionarse y todo vale mientras se consiga la integración entre compañeros, es decir, reamolda su comportamiento por conseguir esa integración; o como el adolescente que lo que busca es la integración basada en los valores estereotipados que conforman su grupo de iguales.

    De la misma manera actúan los países para ser tenidos en cuenta a nivel internacional, y los integrantes de cada país, no son sino, un reflejo de ella misma.

    Recuerdo una frase que leí en “Identidad y Cultura Policiales. Un estudio antropológico desde el mal al buen policía”, de Pedro Vicente, que venía a decir – Si los policías jóvenes parecen chulos es porque son el reflejo de la sociedad actual -.

    Lo mismo pasa con los individuos en proceso de aprendizaje actuales, los países se comportan como adolescentes que eluden responsabilidades, buscando exclusivamente su beneficio propio y ello se refleja en sus miembros.

    En fin, si no cambia la manera de encauzar a los individuos, llegará un momento que la situación será insostenible.

    Como siempre, Jorge, todo muy interesante. Un gran abrazo.

    Siempre tuyo. Javi.

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