O Lobisome: El misterioso caso del Hombre-Lobo asesino

Existe un tema que fascina a todos mis alumnos por igual, el de los asesinos en serie.  En cualquier clase que aparezca una referencia a estos sé que voy a escuchar menciones a protocolos del FBI, vida y obras de estas truculentas celebridades (siempre norte-americanas) y cuestiones relativas a técnicas de profiling. Como siempre critico, el ideario pop y trasnochado de la cultura de masas ha penetrado en el tejido de la Criminología creando inquietantes confusiones y fascinaciones.

¿Pero España que is different, acaso no tiene un catálogo de asesinos seriales?, ¿Lo nuestro es más la Criminalidad no convencional, el trilerismo institucional y la estafa en sus miles de variantes?¿Timar a turistas con sangrías y tapas a precios desorbitados? ¿Es el tema de los asesinos en serie algo reservado a los Estados Unidos, siempre alejados a través de la artificial cercanía que genera la televisión?

Galicia, 1846. Lobisomes: Hombres Lobo, mito antropológico enraizado en el inconsciente colectivo, leyenda y susurro. El monstruo y el otro (siempre amenazantes) convertidos en seres peludos de afilados colmillos e incesante apetito.  Manuel Blanco Romasanta fue juzgado en 1852 por la muerte de doce personas. Tal y como indica Alicia Misrahi en su Libro de los Asesinos  (T&B Ediciones) “[Manuel] Mataba a sus víctimas, las desnudada y les quitaba todas sus pertenencias y ropas […] Luego comía de los cadáveres” (2006:93). Finalmente, Manuel fue denunciado a la Guardia Civil y procesado, como indica Misrahi “En el juicio declaró, que se convertía en hombre lobo y que por eso mataba y que solía atacar  con otros dos hombres lobo”. El caso fue sonado en su época, ya que según los doctores que le examinaron no estaba loco, no era idiota, ni siquiera imbécil. El Lobisome conservaba la razón, pero no la bondad.  Romasanta fue condenado a muerte, pero su sentencia fue conmutada por Isabel II a cadena perpetua

¿Un hombre gallego que cree ser un Hombre Lobo y asesina y devora a sus víctimas?, ¿Qué es realmente la licantropía? Si acudimos a los estudios de García-Andrade podemos encontrar en su manual de Psiquiatría Criminal y Forense (1993:269) las siguientes afirmaciones “[…] En la Edad Media el Hombre convertido en Bestia es el producto del demonio, de los brujos, de los hechiceros y los sortilegios, referido siempre al sacrificio de los animales a los dioses o los diablos”. Sin embargo alejándonos del folclore, la superstición y la ausencia de empirismo hemos de tratar de encontrar una cierta explicación científica. Andrade (haciendo referencia a Martínez Pereda y Jiménez Cubero) y Misrahi en las ya citadas obras parecen encontrar la respuesta en la esquizofrenia paranoide, con delirios de transformación. Junto a esto, señala Andrade, la existencia de ciertas características físicas tales como hirsutismo secundario o tumores suprarrenales y la generación de exceso de vello en tronco y extremidades. Por culpa de lo anterior, el paciente se veía así mismo convertido en bestia, creencia que parecía retroalimentarse por un entorno supersticioso (muchas veces se les atribuían relaciones sexuales con el mismo demonio).

El caso del Lobishome sigue siendo fascinante a día de hoy (especialmente en los estudios de criminología) al tratarse de una mezcla explosiva de antropología, psiquiatría criminal, derecho penal y procedimiento penal, historia de España… Lo que me permite plantear la siguiente pregunta ¿Es O Lobisome una metáfora de lo que ha sido España?: Un país dominado por la superstición, el oscurantismo. Un país violento y voraz, una tierra en la que no se tolera la locura y en el que los otros son los monstruos.

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