Pánico en los medios: Magaluf, droga caníbal y el delincuente culturista

El miedo es el poder definitivo. El miedo nos vuelve dóciles y maleables como un psico-virus que viaja a la velocidad de la luz y se extiende a través de la vista, el tacto y por el híper-tacto.  Noticias compartidas en redes sociales, indignación vertida con ortografía anárquica a velocidades que solamente Internet es capaz de procesar en su mente cyborg. De nuevo nos vemos atrapados en la cárcel Panóptica de Foucault a través de criminología simbólica. Recordemos las palabras del gran autor de la ciencia-ficción Frank Herbert, usadas en su saga Dune:

“I must not fear. Fear is the mind-killer. Fear is the little-death that brings total obliteration”

Existen dos noticias que nos han acompañado durante varios meses y que me gustaría diseccionar de manera criminológica, ambas destacan por haber causado una gran alarma social y un pánico desmedido:

1)      Apocalipsis Zombie en Magaluf: Llegaron los meses de verano, y con ellos los jóvenes turistas británicos que deseaban disfrutar de unos días de alcohol, sexo y drogas en las Islas Baleares. Paquetes de viaje a precios económicos con un carnavelesco recorrido por diferentes pubs y discotecas de esta zona y una apretada agenda de festividades: Saltos por las ventanas de los hoteles, fiestas en barcos, concursos de chupitos, etc…

Hasta que un vídeo de una felación colectiva se hace público generando un estado de indignación colectiva con repercusiones internacionales, una piedra que cae en el estanque de las metáforas grotescas expandiéndola a través del universo digital. Al mismo tiempo (y estableciendo una extraña sinergia)  comienzan a darse a conocer casos de consumo de la denominada “droga caníbal” que produce estados alterados y violencia extrema en los consumidores. Ambos sucesos se solapan en los medios, presagiando una suerte de Apocalipsis Zombie en el ocaso de los valores occidentales. Una escalofriante sensación de vacío axiológico nos hace replantear las oportunidades de ocio de nuestros jóvenes: Otrora llenos de oportunidades, ahora Muertos Vivientes de camisetas fosforescentes desgarradas que arrastran sus chanclas por Punta Ballena a la luz de la luna. Una Santa Compaña que anuncia la crisis de los ideales del consumismo. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿Cuándo hemos perdido una generación en el asfixiante abrazo de la indulgencia?  El Dr. Daniel Briggs en su libro “Deviance and Risk on Holiday: An ethnography of British Tourists in Ibiza (2013) http://www.palgrave.com/page/detail/deviance-and-risk-on-holiday-daniel-briggs/?K=9781137022394 ” (aquí se pueden ver artículos similares http://uem.academia.edu/DanielBriggs) publica un extensísimo, profundo y riguroso estudio etnográfico sobre jóvenes británicos de vacaciones en Ibiza. Habla de estos y de su abocamiento a prácticas anti-sociales y comportamientos de riesgo como consumo excesivo de alcohol, violencia, sexo sin protección, etc. En este estudio, los protagonistas se muestran ante el Dr. Briggs en su más sublime humanidad descubriendo una serie de narrativas que tienen un común: Una falsa ilusión de libertad y control sobre sus vidas expresada a través de la cultura del exceso. Este libro, de obligada lectura para criminólogos y políticos, ofrece una explicación seria y desasosegante sobre el comportamiento de estos jóvenes que se han convertido en marionetas de la industria del ocio, de la cultura de lo inmediato y del fetichismo de lo banal. El Dr. Briggs es un auténtico visionario y nos advierte del poder del miedo y del control, invitándonos a romper de manera crítica las cadenas que nos atan a la complacencia.

 

2)      El Culturista Pederasta: No hay nada que aterre más que los monstruos. Nuestra sociedad mediática y red está empeñada en la creación de antagonistas, de seres anti-antropológicos, del Otro. De este modo, a través del horror que supone el delincuente serial (por lo inexplicable, aberrante de sus crímenes, etc.) se crea una narrativa mediática multi-plataforma y trans-media que desarrolla la alienación de un sujeto como si se tratase de un relato gótico. Entroncando con tesis de Stanley Cohen, se dota de una profunda fuerza simbólica a todas esas amenazas (los demonios populares) a través del lenguaje, la imagen y el recurso a la no-noticia. El caso del presunto pederasta de Ciudad Lineal cumple con todos estos elementos, añadiendo la vertiente que más poder y otrificación le otorga: El culturismo. El sujeto es aficionado a las artes marciales y es un apasionado de la musculación. Día tras día nos vemos bombardeados por fotografías de entrenamientos y cuidadas poses (un acto imprudente de cara a la investigación), y noticias referentes a su pasión por el ejercicio, etc. Los medios se han sumergido por completo en la vorágine de esta noticia ofreciendo perfiles (hay uno bastante interesante y elegante realizado por el criminólogo Vicente Garrido que sí merece la pena), hablando de la “patente vigorexia” de este sujeto, de sus cuitas en redes sociales, etc. Sin embargo, nadie ha podido realizar una entrevista criminológica ni tratar al sujeto desde la Criminología Clínica. Mientras, el clima de extrañeza crece, se sugieren relaciones espurias entre el ejercicio y la criminalidad, el narcisismo y la pederastia, etc. Es importante señalar que la información relevante que debemos considerar en este caso es la referente a los niveles de empatía y capacidades sociales del sujeto en cuestión, así como velar por el correcto desempeño de la instrucción y la labor de tratamiento de las víctimas, lo demás es socialmente irresponsable. ¿Qué relación existe entre la obsesión por el ejercicio y delincuencia serial?¿Qué papel juegan los anabolizantes?¿Acaso la pasión por el deporte se ha convertido en algo tóxico y perverso generando la dicotomía cuerpo esbelto/alma oscura? ¿Se encuentran los jóvenes suministrándose ciclos de anabolizantes compulsivamente a la espera de que llegue el verano y poder consumir droga caníbal en Magaluf? Desde un punto de vista criminológico, atendemos a la teoría de Gottfredson y Hirschi sobre el auto-control que nos indica que uno de los factores de un bajo auto-control es “gusto por las actividades físicas”. Sin embargo, en los estudios desarrollados por Grasmick et al. (y que yo mismo he adaptado para mis investigaciones sobre auto-control en Internet) podemos observar que es uno de los factores menos significativos del constructo. En cuanto al tráfico de anabolizantes como epidemia social de alarma jurídico-penal, debemos tratar de enfocar los estudios al consumo privado y alejarlo del deporte de competición, para encontrar datos significativos. 

 

Es hora de reflexionar profundamente sobre el poder de las palabras y de las imágenes.Sobre como las ideas penetran en nuestro cerebro plantando semillas de incertidumbre que serán regadas día a día por la sobre-exposición a noticias aberrantes y terrores constantes. La Criminología, como ciencia de carácter crítico y humano, puedo ayudarnos a crear una serie de mapas semióticos que nos ayuden a navegar por la retórica del miedo. Escapar de las prisiones que le imponen a nuestra mente y, al mismo tiempo, velar por las intereses de delincuentes y víctimas así como de la comunidad en general.

3 Comentarios | Leído 409 veces

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3 opiniones en “Pánico en los medios: Magaluf, droga caníbal y el delincuente culturista”

  1. Julio Marty dice:

    Como siempre, es un placer leerte. Alerta,vivaraz, atrevido, imaginativo,provocador.

  2. Fernando José Gallego Cabello dice:

    Jorge, no defraudas…
    Lo único que podría incluir es ” y los medios, no interfieren, publicitan, atesoran información y exponen su poder en la sociedad?”
    Un verdadero placer seguir reflexionando…
    F.J. Gallego

  3. Antonio Silva Esquinas dice:

    Una entrada muy fresca y acertada, sin lugar a dudas. Solo hago una observación en cuanto al tráfico de anabolizantes, bajo mi punto de vista no se debería distanciar tanto el tráfico de éstos en casos particulares de los casos profesionales. Es más, en muchas situaciones el tráfico y posterior uso profesional termina mutando y convirtiéndose en tráfico y uso particular, convirtiendo al sujeto en un auténtico adicto.

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