Pánicos Morales: La Seducción de los Inocentes | Jorge Ramiro Pérez

Pánicos Morales: La Seducción de los Inocentes

En relación con el estreno de Batman, y la trágica masacre ocurrida en Denver quisiera compartir con los lectores una reflexión sobre el mundo del cómic y su influencia en el lector, la sociedad, etc. Siempre desde la óptica criminológica que informa este mi Blog. Debo decir que el cómic ha sido una gran influencia en mi educación, abocándome a aprender inglés, a leer, a soñar y a escapar de los barrotes de la burda realidad y desarrollar mi creatividad. El cómic ha sido, sin duda alguna, una gratísima compañía.

Durante mi estancia en Huddersfield tuve la gran oportunidad de impartir la asignatura semestral Criminalisation: Crime, Society and the Law que versaba sobre los diferentes  procesos de criminalización desde una perspectiva jurídica, sociológica y política. Este curso fue todo un regalo ya que me permitió compartir con mis alumnos de la West Yorkshire mis conocimientos de derecho penal británico (el concepto de delito, la responsabilidad, la locura, etc.) así como de teoría criminológica de calado sociológico.  Es por ello que varias lecciones se articulan sobre lo que Stanley Cohen denominaba moral panics (en su estudio sobre el impacto de los Mods y Rockers en la sociedad británica “Folk Devils and Moral Panics”, que debería ser lectura obligatoria en todo Grado en Criminología que se precie). Los pánicos morales se entienden como “condición, episodio, persona o grupo de personas que emergen para ser definidos como una amenaza a los valores sociales o intereses prevalentes”  son los denominados folk devils (o demonios populares).  Estos folk devils son creados por interaccionismo simbólico dentro de los postulados del Labelling Approach, elegidos por los poderosos (o los moralmente rectos) y marcados a fuego en las reses metafóricas de los impuros, los malvados, los otros, los pobres o los monstruosos.  Es necesario un proceso público (una ceremonia de degradación) de torticero simbolismo, que sirva para reconfigurar el inconsciente colectivo del pueblo biempensante.

¿Quiénes son los folk devils? Si pensamos en el Reino Unido tenemos al depredador sexual, aquel vecino inhumano que se acerca a nuestros hijos a través de pegajosos abrazos digitales y  posthumanos. O el joven encapuchado que roba las bolsas del Sainsbury’s a ancianas inocentes y graffitea chillonas premisas de anarco-flipadete.  Se trata de un catálogo amplio a elegir y definir por los medios según el calor del momento: Jugadores de Rol, monitores de gimnasio, etc…

Y hubo un tiempo que fue el comic. En 1954 el Dr Frederic Wertham publica “Seduction of the Innocent” el estudio que casi destruye la industria del cómic norteamericana. En la apasionante descripción de la historia del cómic y del superhéroe que Grant Morrison (extravagante gurú neosurrealista de cómic escocés) hace en el libro “SuperGods” nos indica como el Dr Wertham relaciona la lectura de cómics con comportamientos desviados y delictivos en los jóvenes, por estar expuestos a mensajes violentos (como en el cómic de horror, etc.) o de confusión o tensión, como el supuesto subtexto homosexual que subyace en la relación Batman/Robin o el lesbo-sado de wonder Woman. Los cómics se convierten, por ello, en ponzoña para el alma, droga tóxica dura de malvados villanos comunistoides que se humedecen los labios de manera lúbrica mientras piensan en las depravaciones que inoculan en la mente de los muchachos.  Y la historia se repite con las películas de terror y gore cutre, con los videojuegos, la pornografía, los juegos de rol, etc. Siempre en la búsqueda del Otro que permite al aburguesado Nosotros definirse como adalid de normalidad y pureza.

¿Estamos creando monstruos desde la cultura pop?, ¿Convirtiendo lo grotesco y lo vil en caricaturas Candy-Candy? ¿O es, acaso, la violencia audiovisual catarsis para el Thanatos?, ¿Una purga de todo lo malo que hay en nosotros en un entrono de fantasía y escapismo? ¿Se trata de elementos externos que plantan la semilla del mal en nuestras mentes, moldeándonos a su antojo como si fuésemos delicadas esculturas de cera en manos de un artista punk demente? No tengan miedo padres y educadores, la gente de bien ya estamos aquí para decirles lo que tienen que pensar, agárrense al credo de la apacible normalidad, les prometo que una existencia plana sin sueños, sin arte y sin misterio no les va a doler… De momento…

Distorted Images by Jorge R. Pérez: Presentación interactiva sobre pánicos morales en inglés

 

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