Sociedad Cyborg: La última frontera | Jorge Ramiro Pérez

Sociedad Cyborg: La última frontera

La dictadura de la fisicidad y la tangibilidad está tocando a su fin. La carne y la mente ya no son los únicos vehículos del hombre, sino meras ataduras.  El ser humano ha decidido escapar de la férrea prisión de la realidad tridimensional para bucear en el océano de la modernidad líquida. Vivir una existencia tetradimensional, en la que coexistimos en el pasado, presente y futuro ya es posible gracias a la máquina.  No existen fronteras, no existen leyes, solo vasto código digital.

Existe toda una ingente cantidad de literatura referente a la sociología del cyborg, entendiendo ésta como la perfecta fusión del hombre con la máquina. La transhumanidad, que en breve nos elevará a la condición de entidades post-humanas. Y no me estoy refiriendo a ciencia-ficción de  baratillo, sino a nuestro día a día: El coche, es parte de nosotros, necesario e integrado;  toda nuestra vida está almacenada en memorias externa del tamaño de un teléfono; nuestras fotografías, recuerdos, direcciones y contactos existen un una nube etérea electrónica. Nuestras opiniones son accesibles por todos (en cualquier momento,  las noticias viajan de manera inmediata en micro-entradas de ciento cuarenta caracteres, nuestros estudiantes pueden acceder a todo un depositario de conocimiento eterno, el aula ya es virtual…

La revolución digital ha supuesto un cambio definitivo en lo que significa vivir en sociedad, y todos hemos sido conocedores del poder de las redes sociales. Una mente colmena que es capaz de generar levantamientos socio-políticos, de derrocar a programas televisivos, etc…  Un mundo abstracto y amoral en el que no existen constreñidos criterios de mal y el bien, es caldo de cultivo idóneo para la creación de novísimas y creativas figuras delictivas.

El delito, al igual que la sociedad (pero con mucha más lentitud que el Derecho) muta, se adapta y se hace viral. Timos clásicos ahora están al alcance de todos,  personas que tejen redes de seducción infantil a través de Internet (child grooming), compañeros de colegio que amenazan y martirizan a otros (cyber-bullying), comportamientos fetichistas y pedófilos llevados a cabo entre avatares de mundos virtuales (como algunas redes de Age Play en Second Life), incluso violaciones de perfiles virtuales en mundos on-line (invito al lector a investigar el caso de la comunidad LambdaMOO), injurias a través de Facebook…

¿Y qué hace el Derecho? Además de enfrentarse a gravísimos problemas de territorialidad (¿Dónde se ha cometido el delito?) y de prueba (¿Quién lo ha cometido?). En algunos casos trata de adaptarse y reconocer las nuevas realidades. A nadie le resulta ajena la regulación del comercio electrónico, de la firma digital y de la Protección de Datos de Carácter Personal. Los problemas suelen radicar, por ello, en los casos más graves relativos al Derecho Penal. A modo de ejemplo, se ha introducido en el Código Penal el artículo 183bis que recoge la figura del mencionado child grooming, ¿Pero es una redacción acertada?, ¿Acaso necesaria?

Se plantean cada vez más interrogantes, y mientras la sociedad internacional trata de encontrar respuestas el mundo virtual continúa mutando,  convirtiéndose en la sociedad anómica definitiva. La última frontera.

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