Un cuento criminológico: Las crónicas de Enriq (Parte II) | Jorge Ramiro Pérez

Un cuento criminológico: Las crónicas de Enriq (Parte II)

I.                    Sara y el té

Sara se sienta sobre el zócalo de la ventana; su semblante distante y melancólico contempla la lluvia golpear los cristales. Se trata de un embate denso, violento y envolvente, los golpes son para Sara una onomatopeya del dolor. Sobre su regazo, una taza de té frío es testigo del devenir de un tiempo congelado e infinito como las lágrimas que recorren su mejilla. Galletas de soja y coco, al igual que ella, disolviéndose y zozobrando.

Enriq yace sin vida en el suelo, como si se tratase de un muñeco de trapo, en una pose grotesca y absurda. La alfombra blanca ha sido teñida de sangre, todo su amor reducido a rosas de carmesí oscuro.

Enriq y Sara se conocieron hace cuatro años, en unas vacaciones de verano.  Por esa época ella trabajaba de camarera en un bar de la costa. Él trabajaba como monitor de boxeo en un gimnasio de la zona. Enriq era toda pasión, su vida era consumida por el fuego, la furia y el deseo;  Sara, por otra parte era una mujer dulce, soñadora y algo tímida. En la matemática del amor, ambos formaron una ecuación imposible de resolver.

II.                  Triángulo

La primera vez que Enriq golpeó a Sara (ella cree recordar que todo comenzó por el grado de cocción de la pasta) ella se asombró pero le perdonó. Al poco tiempo se fue acostumbrando al dolor. Sara no era una buena cocinera, ni una buena amante, ni una buena ama de casa,  ni una buena amiga, ni una buena mujer.

Pero el tiempo pasaba y el reloj de arena marcaba inexorable el paso de los años. Mientras tanto, la vida de Enriq descarrilaba. Envuelto en una autodestructiva espiral de drogas, peleas y parkings de polígonos industriales, Enriq llegaba a casa magullado, herido y roto. Unas veces se gasta el dinero en alcohol, drogas y prostitutas; otras veces lo pierde en juegos de azar, otras veces se lo roban sus amigos. Algunas veces simplemente no recuerda que ha hecho con él. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Se convierte en un mantra recurrente.

Mientras tanto, Sara había conocido a Nicholas un estudiante americano de intercambio que vivía en el piso contiguo. Sara no se permite creer en  la felicidad, pero si esta existiese solamente la encontraría en los brazos de Nicholas. Su inocencia es como un bálsamo, sus promesas pronunciadas en un español roto resuenan en su mente. Nicholas haría todo lo posible por poder estar siempre con Sara.

Haría lo que fuese por ti—Susurra Nicholas

Pronto lo harás—Asegura Sara, ominosa

Sara continúa mirando por la ventana cerca del cuerpo sin vida de Enriq. Ahora es libre por fin. Cerca suyo Nicholas sostiene una llave inglesa en su mano. Nicholas, que es ángel y verdugo…

FIN

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En esta parte del relato se introducen temas como la violencia contra la mujer. Además de lo anterior, se enfatizan aspectos relativos a la victimología y se intuyen otros como la auto-culpabilización. El alumno trabajará por tanto las diferentes tipologías de víctimas que se encuentran en el relato, así como la dinámica de los malos tratos.

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